Bienvenidos a nuestro módulo referente a los beneficios que representan los sistemas agrosilvopastoriles, tanto a nivel de finca para el productor como sus contribuciones a metas internacionales del desarrollo. Vamos a abordar, igualmente, algunos componentes o consideraciones para la implementación de estos sistemas en la práctica. Como hemos discutido en módulos anteriores, los sistemas agrosilvopastoriles son muy complejos, son sistemas complejos que integran varios elementos y como tal presentan beneficios múltiples a nivel de finca. Esto lo podemos ver en varias dimensiones. La primera de ellas es la reducción de emisiones, esto se da por varios mecanismos. El primero es la captación de carbono orgánico o la retención del mismo en los suelos, cuando estos suelos son sanos. Esto se debe a que tenemos mayor cantidad de árboles y arbustos, raíces que nos permiten tener una mayor fertilidad y carbono almacenado. Recordemos que los suelos, son los grandes acervos de carbono en el planeta. Cualquier variación que podamos tener en estos suelos para tener mayor salud en los mismos, nos permite tener mayor retención de carbono y evitar emisiones a la atmósfera. También los suelos son la base para que los bosques sean sanos y los bosques son grandes acervos de carbono también. De manera que, pensemos que este primer mecanismo de reducción de emisiones es muy poderoso si podemos mantener los suelos y los bosques sanos. La segunda vía para la reducción de emisiones, comprende la mayor eficiencia en la fijación de nitrógeno. Esto como vimos anteriormente, se logra a través de tener raíces y árboles y arbustos en el sistema, particularmente en las leguminosas que nos ayudan a fijar el nitrógeno y que las plantas lo puedan utilizar de forma eficiente. Igualmente, el nitrógeno que proviene de las excretas de los animales, se integra en el sistema en un ciclo de nutrientes más eficaz. De tal manera, este nitrógeno que no se emite a la atmósfera, son emisiones evitadas que nos permiten tener un efecto de mitigación. La tercera vía en la reducción de emisiones proviene de la reducción en las emisiones de metano. Esto se deriva de una mejor digestión en los animales, porque tienen una mejor dieta rica en forrajes proteicos. Además, dejamos de introducir fertilizantes nitrogenados, pesticidas, herbicidas a la finca, porque tenemos un sistema que es integral y maneja de forma adecuada los nutrientes en suelo y esto nos reduce las emisiones provenientes de estos insumos adicionales. Se calcula que hay una reducción de 1.8 veces en los sistemas silvopastoriles intensivos, en la producción de metano por tonelada de carne producida, en comparación con sistemas convencionales. El segundo gran beneficio es la capacidad de adaptación al cambio climático a través de estos sistemas. Esto es particularmente relevante hoy en día, que tenemos efectos del cambio climático muy visibles, como el aumento en el período de sequía, la fuerza de las lluvias torrenciales entre otros. El sistema agrosilvopastoril nos permite tener mayor densidad de vegetación y de árboles, particularmente árboles de raíces profundas, lo cual nos hace más resilientes a la sequía. Retiene humedad en suelo y permite tener mayor fertilidad en el mismo. Las temperaturas ambientes dentro de un sistema de este tipo disminuyen y tenemos forraje disponible todo el año, logrando superar las etapas de sequía prolongada. Esto permite que el productor tenga leche y carne durante el año de una forma más regular y no solamente en estaciones específicas. Un tercer gran beneficio es el aumento en biodiversidad, a través de la presencia de árboles y vegetación se genera una mejor estructura de suelo, lo cual favorece la presencia de invertebrados y microorganismos que son la base de una cadena alimentaria compleja. Además, los sistemas agrosilvopastoriles son refugio y conectividad para aves, mamíferos y reptiles, a través del incremento en biodiversidad existen nuevos depredadores que antes no existían, que ejercen un control biológico o un control natural de plagas y enfermedades. Por ejemplo, al haber aves que se comen a las garrapatas, que generan enfermedades y transmisión de las mismas, generamos una disminución de la presencia de esta plaga que es muy común en las fincas. Un estudio realizado en Colombia observó que en áreas de pasturas sin árboles, se observaron 24 especies de aves, mientras que en áreas forestales se observaron 51 y en sistemas silvopastoriles se lograron identificar 75. Esto nos habla de la gran riqueza en biodiversidad que pueden generar estos sistemas, al generar refugio y conectividad para las especies, también se integran zonas que anteriormente estaban fragmentadas y dedicadas a la agricultura. Esto trae múltiples beneficios, por ejemplo, tener insectos polinizadores que son benéficos para la producción misma. De tal manera, los sistemas silvopastoriles manifiestan tener un beneficio contundente en la biodiversidad. Un beneficio adicional es la mejora en la calidad del agua, esto se deriva que el suelo tiene una mejor estructura y permite una recarga de los mantos acuíferos más eficaz. La vegetación y las raíces presentes, permiten tener menor erosión y esto impacta a tener menos azolves de cuerpos de agua y ríos. Además, el arrastre de nutrientes hacia aguas subterráneas disminuye, porque el ciclo de aprovechamiento de los mismos es mucho mejor. Los mares también se ven beneficiados porque éstos arrastres de nutrientes y contaminación deja de existir y esto tiene un impacto muy benéfico en la biodiversidad marina. Un quinto beneficio, es la disminución de los insumos externos a la finca. Esto se deriva de que los procesos biológicos se optimizan, como ya vimos anteriormente, y esto redunda en una disminución de los insumos requeridos externos a la finca. Esto también le trae un ahorro al productor y genera menos contaminación, lo cual genera un ciclo benéfico en general, para el productor y el entorno circundante. Un sexto beneficio es el bienestar animal. Los animales al tener más sombra y mejor forraje, disminuyen su ansiedad y el estrés. Esto les permite alimentarse mejor y tener mejores rendimientos de leche y de carne, entonces no tan solo tiene un beneficio para el productor, en términos de rendimiento, sino también tendremos un trato más adecuado del animal y las condiciones en las que habita. Un beneficio fundamental para el productor, es el incremento en productividad. El sistema silvopastoril es capaz de mantener cuatro vacas, de cuatro a seis vacas por hectárea, mientras que un sistema extensivo convencional solamente soporta una. Esto, incrementa también los rendimientos, no es nada más la carga animal sino la capacidad de producción de los mismos. La Universidad Autónoma de Yucatán, calcula que un sistema silvopastoril es capaz de producir 12 veces más que un sistema extensivo por hectárea y, 4.5 veces más que un sistema de pastos mejorados sin árboles. Esto muestra que tanto la capacidad de carga como los rendimientos, son muy superiores en un sistema bien manejado, en comparación con un sistema extensivo convencional. Otro estudio del Centro para la investigación en sistemas sostenibles de producción agropecuaria, el "CIPAV" y la Universidad Nacional de Colombia, ejemplifica el contraste en términos del uso de la tierra y emisiones de forma contundente. Para producir diez mil toneladas de carne, se requieren casi 150 mil hectáreas de tierra, en pastoreo extensivo. Mientras que para producir esa misma cantidad de carne en un sistema silvopastoril intensivo, se requieren aproximadamente 12 mil hectáreas. Además, los sistemas agrosilvopastoriles reducen o capturan el CO2, a diferencia de los sistemas extensivos, ayudando a mitigar el cambio climático. Otros beneficio son los mejores ingresos que experimenta el productor. El ingreso se puede incluso quintuplicar en relación a sistemas de producción convencionales, este bienestar en el bolsillo del productor también se refleja en un bienestar para la comunidad que lo circunda. El valor de la Tierra también se incrementa, porque es más productiva y más rentable. Esto nos ayuda a desincentivar la deforestación por la transformación de la tierra a otros usos, de manera tal que estos beneficios económicos que se ven reflejados en el bolsillo del productor, es lo que va a ser más contundente para convencerle a transformar su sistema de producción actual a un sistema agrosilvopastoril. Finalmente los sistemas agrosilvopastoriles son sistemas totalmente diversificados, como ya pudimos ver. Esto implica que tiene el productor posibilidad de tener productos y servicios variados y diferentes fuentes de ingreso. Además los subproductos y los desechos de la finca se reutilizan, haciendo que el productor sea más independiente de los insumos externos. Esto reduce su vulnerabilidad ante la variabilidad de precios, la escasez de insumos y le permite tener mayor estabilidad económica en el largo plazo. Esta diversificación es un beneficio muy patente y adecuado para un productor que quiere adaptarse al cambio climático y ser más rentable. Como pudimos observar, los sistemas agrosilvopastoriles representan múltiples beneficios, que van desde la adaptación al cambio climático hasta un mayor beneficio económico para el productor. Estos beneficios a nivel de finca también tienen un sentido de contribución hacia las metas internacionales de desarrollo sostenible. Esto lo veremos más adelante en el vídeo que sigue.